| |
Dulce Diciembre - 9 ª parte
- ¡Ah! ¡Te queda hermoso Ran! - Gritaba la muchacha de cabello recogido, haciendo que toda la gente del local se volteara a ver qué sucedía.
- ¡Cierto! Debes comprarlo - confirmaba Sonoko lo dicho por la chica de Osaka.
- Shhh - Chistaba Ran -, no griten - les decía mientras miraba sonrojada hacia ambos lados, ya que sentía cómo observaban hacia donde estaban ella y sus amigas.
- Disculpen, ¿cómo le quedó el vestido?
- Perfecto. Lo llevamos.
- ¿Eh? Sonoko, este vestido cuesta una fortuna, ¿cómo crees que voy a pagarlo? - Le dijo Ran al ver el precio en la etiqueta.
- No es nada - le guiño un ojo la rubia -, es mi regalo por navidad... Pero quiero que a cambio lo estrenes cuando tengas una cita con Shinichi. - Ran se sonrojó y Kazuha y Sonoko comenzaron a reír, mientras la chica que las estaba atendiendo se llevaba el vestido para ir a cobrarles. - Además, alguien que esperó tanto tiempo para que su "amigo" - señaló Sonoko haciendo las comillas con los dedos - volviera merece un premio, ¿no crees?
- Si tú lo dices. Gracias - le sonrió a su amiga.
Luego de hacer algunas compras más, Sonoko regresó a su casa a terminar de armar el bolso: como ya no podía ir a Londres con sus padres, éstos le permitieron ir con Makoto y su familia a Kyoto a pasar la navidad y luego iría con sus padres para festejar año nuevo.
Así que Ran y Kazuha regresaron a casa luego de almorzar.
Shinichi y Heiji junto con Jodie y Shiho llegaban a la casa de Agasa.
- ¡Profesor! - Gritó Shinichi, cuando entraron a la casa - Aparentemente no había nadie, no se escuchaba nada.
- ¡Aquí está! - Exclamó Heiji, quien encontró al profesor amordazado en una silla - ¿Está bien? ¿Qué le sucedió?
- Una mujer y un hombre estuvieron - Tosió - registrando tus cosas Shiho, vinieron, luego de apuntarme con un arma me ataron y sin que pudiese hacer nada, se llevaron la fórmula.
- De nuevo tuviste razón Kudo, para nuestra desgracia.
- Igual, logré hacer algo: les coloqué un rastreador.
- ¿Cómo dice? - Preguntó Shinichi.
- Si, sospeché cuando entraron diciendo ser del FBI, así que busqué uno de estos aparatitos y se los coloqué encima cuando me ataron.
Enseguida buscaron las gafas de Conan, las encendieron y efectivamente habían tres puntitos que sobresalían: el de Shinichi, el de Shiho y el de estos personajes.
- Hay que seguirlos - dijo Jodie y todos exceptuando a Shiho y a Agasa fueron a seguirlos en el auto de la agente.
- ¡IDIOTAS! - Gritaba un hombre furioso - Ahora no sospecharán de Vermouth. Era demasiado difícil que no sé, dijeran su nombre.
- Lo sentimos, pero conseguimos la fórmula.
- Pobre de ustedes si no la conseguían. Merlot, vé con Vermouth, hazla hablar.
Merlot fue hacia donde estaba Vermouth encerrada. Su hermosa apariencia se fue apagando, no parecía ella pero lo era. La gran cantidad de drogas que habían usado para que hablara la habían desgastado.
- ¿Qué quieres? - Le preguntó cuando la vio - Ya sabes que no voy a darte más información. Quiero ver a Sherry muerta, por eso te hablé de ella.
- Deja de repetir siempre las mismas estupideces. Esta vez tengo algo que no fallará.
- ¿Ah si? y dime, ¿qué es?
- "A s ecret makes a woman, woman", t ú lo dijiste. Pero, ¿qué pasa si el secreto es develado?
- ¿De qué hablas?
- Cuando te enfrentaste con Jodie y ésta te pregunto por qué nunca envejecías, le respondiste eso. "I know why you stay young", t e drogas con la APTX y rejuveneces. - El rostro de Vermouth reflejaba su sorpresa. Era cierto, ella les habló sobre la APTX y con eso se hundió, ya que descubrieron el efecto: reduce las edades -, y si no hablas sobre el paradero de Gin, nosotros hablaremos de tu verdadera edad a la agente Jodie, que seguro te está buscando... Es un buen trato, ¿no crees?... Tengo el antídoto del APTX... Aunque no sea una buena noticia para tí... ¿Y, qué dices?, ¿nada? Pues entonces, veamos que tan bella y joven eres luego de tomar otro tipo de drogas.
Vermouth estaba a punto de confesar, no tenía otra salida, iba a hacerlo, pero un puntito titilante en el hombro de Merlot hizo que decidiera callarse. En el lugar no había demasiada luz, por eso dudó, ya que le resultaba extraño que no lo hubiera visto ella, sin embargo continúo.
- Já - sonrió -, Puedes hacerme lo que quieras, no hablaré - respondió segura -, pero a ustedes no sé qué cosas les harán cuando los encuentre el FBI, que por lo que veo ya están siguiéndolos - Merlot ya no mantenía su sonrisa.
- ¿De qué hablas?
- Del puntito titilante que tienes en tu hombro. Eres tan estúpida que no te has dado cuenta... Es un rastreador.
Continúa leyendo: 10 ª parte
Volver a la sección de fan-fics |